Como bomberos del almacén, entramos cuando hay caos.
Identificamos el fuego. Lo apagamos con tecnología.
Nadie sabe qué hay en cada posición. 20–40 min buscando tarimas. Mercancía mal colocada.
Sin registro de remolques. Choferes esperando. Puertas asignadas con radios y papeles.
Diferencias entre físico y sistema no detectadas hasta el conteo mensual. Pérdidas silenciosas.
Tarimas armadas incorrectamente por destino o cliente. Reclamaciones y retrabajos constantes.
Sin registro de quién abrió, cerró o manipuló cada remolque. Cero control de custodia.
Reclamaciones de daño sin respaldo. No hay foto de cómo llegó, quién la tocó o cómo salió.